El absentismo laboral sigue creciendo en España y se ha convertido en una de las principales preocupaciones del tejido empresarial. Según los últimos datos disponibles, el fenómeno ya afecta a 1,16 millones de trabajadores y ha aumentado en trece comunidades autónomas, consolidando una tendencia al alza que no muestra signos de corrección a corto plazo.
El incremento de las bajas laborales se produce, además, en un contexto especialmente delicado para la economía: España trabaja más horas, pero su productividad continúa cayendo. Esta combinación —más tiempo de trabajo y menor rendimiento— está tensionando a empresas y administraciones, especialmente en sectores donde la ausencia de personal tiene un impacto inmediato en la actividad.
Más bajas, menos productividad
El aumento del absentismo no es solo una cuestión estadística. Tiene consecuencias directas en la organización de las empresas, en la carga de trabajo de los empleados que permanecen en activo y, sobre todo, en los costes empresariales. Las compañías deben hacer frente a reorganizaciones internas, sustituciones, pérdida de eficiencia y, en muchos casos, al pago de cotizaciones sociales durante las situaciones de incapacidad temporal.
Esta realidad afecta con especial intensidad a las pequeñas y medianas empresas, que cuentan con menos recursos para absorber el impacto económico de las ausencias prolongadas sin que ello repercuta en su competitividad.
La CEOE plantea un cambio en el modelo
Ante este escenario, la CEOE ha planteado la posibilidad de que las empresas dejen de asumir el pago de las cotizaciones sociales durante las bajas laborales, si no se adoptan medidas eficaces para frenar el absentismo. La propuesta ha reabierto el debate sobre el reparto de responsabilidades entre empresas, trabajadores y sistema público.
El planteamiento empresarial pone sobre la mesa una cuestión de fondo: si el actual modelo es sostenible y si los mecanismos de control, prevención y seguimiento de las bajas laborales están funcionando de manera adecuada.
Un debate con implicaciones legales y sociales
Cualquier modificación en este ámbito tendrá implicaciones jurídicas, económicas y sociales. Por un lado, está la necesaria protección del trabajador durante una situación de incapacidad. Por otro, la viabilidad de las empresas, especialmente en un contexto de desaceleración económica y pérdida de productividad.
Los expertos coinciden en que el debate no puede limitarse a una cuestión de costes, sino que debe abordarse desde una perspectiva más amplia, que incluya prevención, salud laboral, control de los procesos y seguridad jurídica para todas las partes.
Gestión preventiva y asesoramiento especializado
Más allá del debate político y empresarial, el aumento del absentismo pone de relieve la necesidad de que las empresas cuenten con estrategias de gestión preventiva, protocolos internos claros y asesoramiento jurídico-laboral especializado que les permita actuar conforme a la normativa vigente y anticiparse a posibles conflictos.
La evolución de esta cuestión apunta a un posible escenario de reformas y ajustes normativos en los próximos meses, con impacto directo en la gestión de personas y en los costes empresariales.
Para profundizar en cómo gestionar el absentismo laboral desde la óptica legal y práctica para las empresas, te invitamos a leer el análisis de Virginia Arranz, Responsable del Área Laboral de Acountax: “El absentismo se dispara: que pueden hacer las empresas ante un marco jurídico que las limita”.
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